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domingo, 28 de diciembre de 2014

En el bosque de Madrid


Fotos: Jorge Crooke


Dejando atrás el bullicio de la Gran Vía madrileña y adentrándonos por la calle Hortaleza hasta que deja de ser transitada de manera desbordante, en el número 63, nos encontramos con la manzana que hasta el año 1995 ocupaban las Escuelas Pías de San Antón y su solar, donde se erige desde 2012 la sede del Colegio de Arquitectos de Madrid.
Lo primero que nos encontramos de esta manzana del centro de la capital en su esquina con la calle Farmacia, es la Iglesia de las Escuela Pías y acto seguido la fachada del Colegio de Arquitectos, sobria, ordenada, limpia y de estilo clásico que incluso puede pasar desapercibida, mimetizada en el entorno  recayente a la calle Hortaleza. Dentro de esa serie ordenada de aberturas en planta baja, la primera de ellas se convierte en pasaje que nos invita a adentrarnos al interior de la manzana, cobijándonos y dando acceso al edificio colegial con su sala de exposiciones/hall de entrada y la desbordante apertura al luminoso patio. La sede del COAM se ha convertido en un espacio vivo de convivencia ciudadana donde la Arquitectura se acerca a la población en todas sus formas de expresión, ya sea en espacios culturales de relación con las artes, exposiciones o mostrando toda su actividad a través del patio y su fachada acristalada.
La sede se presenta de esta manera, como lugar para todos los ciudadanos, donde poder realizar todo tipo de propuestas, abierto sin condición alguna a los paseantes y otros usuarios que tiran mano de los servicios que la intervención ofrece, ya sean las salas de exposiciones volcadas al patio, que actúa como una suerte de oasis en el colmatado centro de Madrid, el aparcamiento que se esconde en sus entrañas o el ala de equipamientos municipales de su lado oeste que encierra una piscina  y un gimnasio además de otros espacios culturales. Sin duda una macrointervención para lo que es un centro histórico de una ciudad como Madrid que viene a mejorar los servicios a la ciudadanía que tan difícil tienen para ofrecer estas zonas de nuestras ciudades.


Fuente: www.encompaniadelobos.com
Fuente: www.arquitecturaviva.com

El arquitecto Gonzalo Moure firma la actuación, presentada con estas palabras por la revista Arquitectura Viva en febrero de 2012: 
"Tras la firma, en 2005, de un convenio entre el Colegio Oficial de Arquitectos de Madrid y el ayuntamiento de la ciudad, se convocó un concurso de ideas para la construcción de la nueva sede del COAM y un conjunto de dotaciones municipales (escuela de música, piscinas, escuela infantil y centro de mayores) en el solar de lo que antaño fueron las antiguas Escuelas Pías de San Antón, un edificio ruinoso del siglo XVIII, emplazado en el corazón histórico de la ciudad y definido por la presencia singular de una iglesia de origen barroco (proyectada por Pedro de Ribera), cuya rehabilitación también contemplaban las bases del concurso. Con estas premisas, el proyecto se planteó a partir de dos miradas complementarias. Una larga, mediante la cual, y atendiendo a la posición estratégica del solar respecto de su entorno, se creó un jardín arbolado (concebido como un remanso verde en la densa y bulliciosa trama urbana) y se puso en valor la fachada del antiguo edificio gracias a una logia mirador que dota de unidad de cornisa a toda la intervención. Y una mirada más corta, consecuente con todo este cuidado urbanístico, pero más atenta al rigor constructivo y a los detalles con el fin de dotar de una atmósfera adecuada a cada uno de los ámbitos que forman el complejo programa del edificio. Abiertas al jardín, las dependencias de la nueva sede del COAM se estratifican de modo que las áreas culturales, más públicas, se disponen en las entreplantas de acceso, mientras que las zonas de oficina —sencillas, funcionales y concebidas como ‘talleres’— ocupan las plantas superiores, en una secuencia que culmina en una logia acristalada, protegida de la radiación solar. Por su parte, la escuela de música, colindante con la iglesia, ocupa el ala más resguardada del edificio, y organiza su programa en torno al espacio en doble altura de la antigua sacristía. El resto de equipamientos municipales se organiza en una pieza que se remata con las piscinas, situadas en la planta superior y concebidas como singulares e inadvertidos miradores sobre la ciudad."

En el bosque interior, en un cubo independiente se ubica la cafetería, recientemente restaurante, regentado por la empresa En compañía de lobos que cuenta con otros espacios tanto en Madrid como en Barcelona. Apenas unido a este cubo, en el ala que aparece marcada en el plano como publicaciones, se desarrolla la sugerente sala principal del restaurante. En este pabellón, envuelto por luz por todos sus costados, puedes disfrutar de una cuidada cocina en un ambiente cultural intenso.

Además de la sala principal, también te puedes sentar en la terraza o en la barra, donde no podrás dejar de echar un ojo a todo lo que se cuece entre sus fogones. La cocina de Bosco de lobos rebosa de frescura, predominando en su carta las ensaladas y las pastas, además de platos más españoles seleccionados en el apartado de entrantes, como las croquetas, verduras, frituras o mejillones, y también carpaccios, risottos y un variado de carnes y pescados sobre los que elegir.
Imprescindible realizar reserva porque su salón es muy codiciado para comidas o cenas de amigos debido a lo acogedor que es su ambiente. Por el precio no hay que alarmarse, puesto que las raciones son bastante contundentes (sobretodo la pasta y los entrantes para compartir) así que no es difícil poder salir por menos de 25 euros por cabeza. Si a eso le sumamos que la atención es excelente, creo que se convierte en una buena propuesta donde ir a comer en tu próxima visita a Madrid para desconectar después de una agotadora mañana de compras.

Fuente: www.encompaniadelobos.com
Fuente: www.encompaniadelobos.com

domingo, 4 de abril de 2010

De tapeo por Salamanca

Plaza del Peso
Calle San Justo

miércoles, 17 de marzo de 2010

Delicias orientales en Valencia

RESTAURANTE SESAME. VALENCIA.

En pleno centro histórico de Valencia, a medio camino entre la Lonja y el Micalet, podemos realizar una perfecta parada y saborear los mejores platos de países como Marruecos, Turquía o la India.

No busques ambientación oriental excepto en pequeños detalles. El local es más bien agradable por su ubicación pero un tanto globalizado en su decoración, tal vez romántico dependiendo de quién te acompañe.

En la carta, podemos encontrar una gran variedad de platos que no dejarán indiferente a nuestro paladar: ensaladas con infinitud de complementos, salsas de todos los sabores, carnes especimentadas, cuscús, humus,...

Completa tu comida con uno de los deliciosos tés que ofrecen, y asegurado está que pasará tiempo hasta olvidar todos los sabores experimentados.

En cuanto al precio, existen menús durante el día. Para cenar, compartiendo platos se puede pasar con poco más de 20 euros por persona.

martes, 16 de marzo de 2010

Buen embutido y estupendos vinos

REQUENA, VALENCIA
En uno de esos días en que se hace imprescindible salir de la ciudad, siempre apetece una escapada no muy lejana, hablamos de menos de 100 kilómetros desde Valencia.
Y si es para disfrutar de un pueblo como Requena, mejor que mejor. Pasear por su centro histórico es una delicia, con numerosos rincones pintorescos y enclaves tranquilos, su arquitectura rural y las impresionantes cuevas que comunican todo el subsuelo del centro antiguo.
En la misma Plaza del Castillo, a la hora de comer podemos detenernos en el Mesón Fortaleza, donde en un ambiente medieval podremos disfrutar de los mejores platos y productos de esta zona, eso sí, bien regados por un vino del lugar, con denominación de origen.
Como recomendaciones, cualquiera de sus completas ensaladas, el morteruelo, sin duda un plato con embutido, y como plato principal, cualquiera de las carnes que ofrecen. Los precios son totalmente anti-crisis, y es que es alejarse de la costa y cómo lo nota nuestro bolsillo.

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Matosinhos / Leça da Palmeira. Oporto

Momentos junto al Atlántico

CASA DE CHÁ/RESTAURANTE BOA NOVA
Tras abandonar el aeropuerto y de camino hacia Oporto, decidimos antes de entrar en la ciudad tomar el desvío hacia Matosinhos para poder ver el Océano Atlántico y empezar también a tachar nombres del listado de “cosas que ver”. Fue una visita que añadimos a última hora al concretar que tendríamos vehículo con el que desplazarnos (buena idea ésta, sobretodo porque los precios de alquiler de coches son muy asequibles), pero sin duda se alzó con la posición número uno en el ranking de momentos inolvidables del viaje.
Divisar la inmensidad del mar junto a las pequeñas playas de arena y grandes explanadas rocosas, vislumbrar el faro al final del paseo, alcanzarlo y detrás de él, junto a un terraplén rodeado por rocas y una ermita, ver dos muros blancos junto a una cubierta de tejas disimulada entre el paisaje: la casa del té y restaurante Boa Nova.








Una vez despojados del coche, nos atrevemos a andar hasta el acceso principal de esta obra maestra de Álvaro Siza, a través de las pequeñas terrazas que se generan en los giros de las escaleras, una perfecta promenade architecturale o más bien paisajista puesto que el edificio todavía se esconde. Resguardados ya al fin por el alero de entrada, observamos tras nosotros la vista hacia las playas y rocas, sirviendo la inclinación de la cubierta para ocultar las edificaciones. Abrimos la puerta y encontramos al fondo, después de las escaleras, dos maravillosos cuadros que enmarcan el mismo océano. A la izquierda, la sala de té que bien se presta también para un aperitivo, y a la derecha, el comedor.
El encargo del restaurante fue cedido por el arquitecto y mentor Fernando Tavora al joven Siza hacia el año 1963. Pese a ser una de sus primeras obras, nunca ha dejado de ser una de las mejores, totalmente atemporal, como si de una construcción contemporánea se tratase.
El día fue un acierto, aunque puedo garantizar que no se debe estar nada mal sentado bajo sus techos en un día de lluvia o al atardecer con la puesta del sol.
La comida un placer para los sentidos. Los platos son generosos, muy generosos mejor dicho. Una ración realmente es para dos, y se puede compartir perfectamente puesto que te sirven junto a una mesa supletoria donde se apoyan las fuentes con la comida y guarniciones. Nunca te faltará bebida en la copa, el mínimo esfuerzo para poder así degustar mejor los platos y disfrutar de las vistas. La especialidad, todo tipo de bacalao (asado, con verduras, al estilo Boa Nova que consiste en cubrir el bacalao con una ligera capa de mahonesa). Acompañado con un buen vino verde de la zona, con café y algo dulce, no te tocará pagar más de 30 euros por persona. Un verdadero lujo.








Después de comer, vale la pena rodear la pequeña ermita colindante y subir hasta lo alto de la roca para contemplar todo el frente marítimo de Leça de Palmeira y Matoshinos. Destaca también la intervención que el mismo Siza realiza más hacia el sur y por la misma época, que consiste en unas piscinas enclavadas entre las rocas junto al mar, una manera de intervenir en el paisaje para adecuarlo a la escala humana sin apenas intervenir en él y no agredirlo. Este paisaje es en el que se crió el propio arquitecto, y en ambos proyectos prima la idea de potenciarlo y de interactuar con él para el disfrute del visitante. Destacar entre otros el detalle de las ventanas del restaurante que se deslizan en sentido vertical descendente para abrirse, de manera que tenemos una visión continua del techo que se funde con el horizonte para que el paisaje se convierta en el material de cerramiento del edificio. El cuidado en la elección y diseño del mobiliario consigue envolvernos en un espacio unitario y coherente, que nos hace sentir confortables cuando lo habitamos. A media tarde cogemos de nuevo el coche para seguir bordeando la costa y llegar hasta la desembocadura del Duero. Rio adentro empezamos a divisar los puentes que comunican ambas orillas. Después de la puesta del sol, ya nos atrevemos a entrar a la ciudad. Como si de unos navegantes del siglo XV se tratase, hemos conquistado Oporto, a través del mar.

Casa de Chá / Restaurante Boa Nova
Leça da Palmeira, Portugal
(+351) 22 9951785





lunes, 31 de agosto de 2009

De visita nocturna por Peñíscola

Continúo evadiéndome cuando me escapo una noche de verano y paseo por el casco antiguo de Peníscola, a pesar de tenerla tan cerca y de haberla explorado tantas veces, me produce la sensación de estar a miles de kilómetros de distancia. Supongo que el ingrediente principal en esta mezcla de evocaciones es su castillo, en la parte más alta del peñón, obra románica construida sobre la antigua alcazaba árabe por los templarios y reformada posteriormente por Benedicto XIII para convertirla en palacio papal. No en vano, el “Castillo del Papa Luna” constituye una de las tres únicas sedes pontificias de la historia, junto con el Vaticano y el Palacio de los Papas de Aviñón. La Orden de Montesa cedió a Benedicto XIII, el Papa Luna, la fortaleza en 1411. El castillo de Peñíscola sufrió las modificaciones posteriores de Felipe II para adecuarlo a las necesidades militares. Sus numerosos manantiales, que brotan en el peñón, desde el de Font de Dins al de la Font de Sant Pere y el conjunto amurallado, construido en distintas épocas, desde el desconocido trazado de la fortificación medieval con el Portal de Sant Pere, que mandara construir el Papa Luna en el siglo XV, pasando por la muralla renacentista proyectada por J.B. Antonelli y el Portal Fosc, hasta las intervenciones del siglo XVIII que le confirieran su configuración actual y conllevaran la apertura de la tercera puerta de la ciudad, la de Santa María, hacen de este conjunto, declarado Monumento Histórico Artístico Nacional en 1931, algo digno de conocer.
Peníscola celebra sus fiestas patronales en septiembre en honor a la Virgen de la Ermitana (este año del 7 al 20) con sus tradicionales danzas: las de llauradores, dansants, gitanetes, peregrines y cavallets, sus desfiles de moros y cristianos o su típico NO PASARÁN de los encierros de vaquillas, festivales como el de Música Antigua y Barroca en agosto en el Patio de Armas del castillo, o su castillo piromusical.
Una noche de verano, para cenar o tomar una copa por este estupendo laberinto de calles empinadas de piedra nos lleva a hablar de aquellos lugares que para mí no hay que perderse. Si nos referimos a tapear por el castillo, dos sugerencias, La Sepia Boba en la calle de La Paz, número 6, excelentes torradas, huevos rotos con jamón… todo a precios razonables o las tapas de siempre en el ambiente rústico de la casa con altillo que alberga Ca Manolo, en el número 9 de la calle Mayor, otra parada obligatoria.

Si lo que queremos es ir de copas, la coctelería de toda la vida se reinventa para dar paso al café-lounge. Imprescindible pasarse por el Agua Clara en San Vicente, 30 y tirarse relajadamente a charlar un rato sobre los cojines que se reparten en los peldaños que forman sus callejuelas adyacentes, farolillos con luz de velas, enredaderas, la propia cal de las paredes de las casas típicas hacen el resto. Ya a pie de castillo se sitúa Entre Dos Aguas (http://www.entredosaguas.com/) un auténtico mirador al mar, ambiente chill-out y la visión de toda la bahía de Peñíscola iluminada de noche. Están en Porteta, 5 bajos.
También es recomendable pasarse por la Plaza Santa María, rodeada de murallas y donde también se dan lugar actividades culturales, como el Festival de Jazz. El túnel natural en la roca que constituye el Bufador y por el cual las aguas del mar entran y salen emitiendo "bufidos" es el escenario intimista de Salabre, otro básico, en Bajada del Bufador, 11.


Fuera del casco antiguo pero en pleno paseo no hay que saltarse el Mandarina (http://www.mandarinaclub.net/) desde donde puedes optar por una fantástica perspectiva exterior del castillo, su terraza chill-out te sirve de marco de excepción, su restaurante o la propia terraza para un snack más ligero dos buenas elecciones, o simplemente sus copas. Este local acoge presentaciones, desfiles, actuaciones u otras cosas variopintas como próxima concentración de vespas. A medida que avanza la noche el local se transforma para que puedas disfrutar de la música de los d-js y un autentico ambiente de pub. Sin duda, un must.

Enlaces de interés
http://www.peniscola.es/

miércoles, 24 de junio de 2009

Barrio de Ruzafa. Valencia

Escapada nocturna por el barrio de Ruzafa. Valencia

Hace tiempo que teníamos ganas de hacer una entrada sobre los locales de ocio y restaurantes de Ruzafa. Es un barrio que por su localización y cualidades urbanísticas, posee un gran potencial que en estos últimos años está empezando a resurgir y aparecer en las primeras páginas de las guías de tendencias.
Atrás quedan los prejuicios de que se trata de un barrio deprimido, el mercado de las drogas y las putas como todo barrio colindante a la estación de trenes. Existir existen algunos de estos problemas aún, pero se encuentran totalmente aislados, pero la inyección en forma de inversiones, en su gran mayoría privadas, que apostaban por este barrio, han empezado a surgir efecto y ya no sorprende encontrar durante un paseo edificios totalmente rehabilitados y locales de diseño.

Nuestros acompañantes para esa noche nos habían citado en la puerta del restaurante Maridaje sito en la Calle Sevilla número 27. La verdad es que de la frase: “nos vemos en la puerta” cuando hablamos de un restaurante o bar, es un poco libre de interpretación, quien dice en la puerta dice en la barra apoyado tomando una primera copa, en esta ocasión muy bien atendidos por su amable propietario y sumiller Javi Pastor.
La siguiente copa ya fue en la mesa. Haciendo honor al nombre del restaurante, para el vino, nos dejamos rendidos a los brazos de Javi, que nos iba a ir sirviendo la bebida acorde a los platos que habíamos elegido (lo que en sí significa maridaje: la manera cómo combinar la comida con el vino para poder exaltar el placer de comer). La comida exquisita, una selección de tapas típicas y reinterpretadas con productos de la Vall d’Albaida y la Costera. Totalmente imprescindibles, los bombones de queso de cabra con dulce de chocolate.
El diseño del local a base de líneas simples y limpias, colores blancos y decoración minimalista, rodeado de un ambiente de tranquilidad, obligan a centrar nuestra atención a lo que sucede en nuestra mesa, sin distracción, apenas para contemplar la amplia enoteca con condiciones climáticas propias que observamos al fondo del local separada por un cristal, donde predominan los vinos valencianos. No en vano, el local es restaurante, tienda de vinos y además organizas cursos de cata también.

Después de una cena de este tipo, lo que más apetece es poder ir a tomar una copa y poder terminar las conversaciones empezadas. Pero es miércoles, pasadas las 12 de la noche, por lo que necesitamos la ayuda de alguien que conozca cuál es el  place to be bajo esos condicionantes.

JAZZ-BAR CHASTON. VALENCIA
Con los vagos recuerdos que revoloteaban en la cabeza de Jose sobre yo recuerdo un lugar, y bajo las atentas indicaciones de un camarero que estaba recogiendo las mesas de su terraza, nos dirigimos hacia la calle Sueca 63, donde se encuentra el Chaston, un espacio con mucha solera dentro de la capital del Turia, pero desconocido tal vez por los más jóvenes del lugar.
Cuidadosamente rediseñado, nos adentramos en un local con estilo, donde predomina el color rojo de sus paredes en las que cuelgan los cuadros de una exposición temporal. Un único espacio pero con zonas claramente separadas por la distribución del mobiliario de líneas muy modernas y con distintos tipos de agrupaciones de mesas y sillas distintos para adaptarse a las exigencias del estado anímico de sus clientes.
En este ambiente, donde habitualmente sonará el mejor jazz, podrás disfrutar de una copa debidamente servida con variedades poco comerciales y de distintos enclaves geográficos de todo tipo de alcoholes: ginebras, whiskies,…


jueves, 18 de junio de 2009

Santuario de la Virgen de Balma. Zorita


HOSPEDERÍA DEL SANTUARIO DE LA VIRGEN DE BALMA. ZORITA.


A escasos veinte kilómetros de Morella, apartados del movimiento turístico que envuelve a la capital de Els Ports, encontramos esta pequeña localidad conocida por su Santuario que aparece enclavado en la ladera de la montaña, aprovechando como pared interior y techo la propia roca.
Desde la lejanía ya sorprende la torre del campanario empotrada en la misma roca, y al acercarnos, podemos distinguir lo que es el santuario, de la gruta que nos conduce a él y la hospedería que actúa de acceso y recepción al recinto.Actualmente se está restaurando la parte de la hospedería, de estilo renacentista construida entre los siglos XVI y XVIII, y que en breve se inaugurará. El proyecto de rehabilitación lo firman los arquitectos Miguel del Rey y Carlos Campos. La intervención consiste en una adaptación de las antiguas dependencias para los usos de restaurante y hotel, además de la adecuación de los pasos que conducen hasta la gruta que lleva al Santuario. Tras la hospedería, se accede a la amplia gruta que bordea el precipicio y condice a la entrada a la ermita.
El proyecto respeta los volúmenes existentes y juega con la presencia de la roca, su textura y frescura, en todas las estancias en donde aparece, aprovechándola como pared, suelo o como techo. Se trata de una intervención muy gratificante, porque el lugar ya te aporta la mayoría de ventajas del proyecto. Lo magnífico es como con la actuación se potencian estos condicionantes y se adaptan a las nuevas necesidades de la sociedad actual.

RESTAURANTE CARLOS VII. MORELLA.

Un plato típico de la zona del maestrazgo es la carne a la piedra. En el restaurante Carlos VII, podréis disfrutar de una agradable comida en un entorno completamente natural. Su sala, una antigua iglesia carlista en honor a Santa Bárbara, restaurada en 2007, permitirá a los comensales disfrutar de sus platos en un espacio atípico. En la iglesia se observan las cruces carlistas en homenaje a este pretendiente al trono de España, que se autonombró Carlos VII (1868-1909), el cuál entregó la dirección militar del carlismo a Ramón Cabrera, conocido como el Tigre del Maestrazgo, aunque sólo por unos meses por discrepancias entre ambos. Parece ser, que en estas tierras aún existen nostálgicos, y tal vez esas paredes escondan tras de sí inagotables historias esperando a ser contadas.
Respecto al tema gastronómico, es totalmente aconsejable el menú que aparece en la carta, donde por veinte euros podrás disfrutar de ensalada, primer y segundo plato, bebida, postre, café y algún licor. De plato principal, a elegir entre carne a la brasa, o a la piedra. Si la eliges a la piedra, tú mismo podrás controlar el punto al que la quieres, ya que te la servirán en la mesa sobre un plato de barro cocido caliente que es donde se va cocinando.
Junto a la iglesia (restaurante) se encuentra la masía que actualmente también está acondicionada como hotel.
Restaurante Carlos VII y Hotel Masía Torreta Colomer. Ctra. N-232 Vinaròs-Morella km. 56, Morella (Castellón)
tel. 964 763 485
www.torretacolomer.com

viernes, 31 de agosto de 2007

Ibiza. Calas y comida


CALA D’HORT Y RESTAURANTE ES BOLDADÓ

Primer consejo: tener un amigo en la isla con vehículo propio, alquilar un coche o motocicleta (consultar los precios antes por son un poco abusivos) o lo más fácil, embarcar en el ferry tu propio medio de transporte, puesto que son muchos os rincones a visitar en la Isla.
Es una lástima oír tan a menudo a gente que dice que ha estado en Ibiza, pero que solamente ha montado su base en torno a la zona más turística, o sea playas de En Bosa y Ses Salines y no se ha desplazado más. Ibiza es todo lo contrario, playas y calas semidesérticas que hay que descubrir.
Desde estas líneas, aconsejamos una cala que tal vez por encontrarla sin ninguna expectativa, nos pareció encantadora. Pero así son las cosas en la isla blanca, te sorprenden cuanto menos lo esperas. Lo dicho, para ese día decidimos coger el vehículo y subir hasta el punto más alto de la isla, Sa Talaia de Sant Josep, a 475 metros de altitud. Las vistas son excelentes, aunque si no se dispone de un vehículo bien preparado, habría que evitar ascender hasta lo más alto.

Cuando el calor ya empieza a apretar, es hora de localizar una playa a no mucha distancia. En esta ocasión nos dirigimos hasta el punto más al sur oeste de la isla, la Cala d’Hort, una magnífica playa de arena blanca y aguas transparentes, acogedora y muy familiar. La mayor complicación es acceder y encontrar un aparcamiento entre el pequeño núcleo de casas junto a la playa. A pie de arena, existe un bar con una buena sombra donde poder tomar una cervecita disfrutando de las vistas. En un lateral, a cierta distancia, se puede ver el restaurante Es Boldadó, que ha sido el elegido para demostrarnos las cualidades gastronómicas de la cocina de mercado de la isla.

Para llegar al restaurante, existe una carretera que permite llegar por la parte de arriba, pero la opción más acertada de llegar desde la playa, es a pie, atravesando unas pequeñas casetas de pescadores, y subiendo por el camino formado a través de la montaña. Desde allí se obtienen unas vistas estupendas de toda la cala d’Hort y de los islotes de es Vedrà y es Vedranell. Sus especialidades son los pescados, evidentemente, ya que disponen de vivero propio, y los arroces. El precio, para lo que te ofrecen, es sorprendentemente económico. Cuando reserves, intenta asegurarte que te guarden una mesa en el salón con vistas al mar, y si puede ser, una mesa junto a la ventana. Es curioso también ver la comida que sirven también a los barcos que hay en el mar. Cuando se hace la hora de comer, una procesión de embarcaciones se van acercando al pequeño embarcadero que hay en la parte de abajo del restaurante, esperando a que les sirvan los platos pedidos. Seguramente alguna que otra celebritie que evite a la gente pero no quiera descartar una buena comida, utilice este servicio de comida a embarcación. Totalmente recomendable, unos mejillones al estilo Es Boldadó y un Suquet de peix con arroz a banda, pero primero, déjense aconsejar por si hay algún producto estrella.

Restaurante Es Boldadó, Cala d’Hort, Sant Josep. T. 626494537