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martes, 14 de abril de 2009

Toledo. Arquitectura contemporánea


ESCALERAS DE LA GRANJA (2000).



Las necesidades de accesibilidad y aparcamiento al centro histórico hacen necesaria la ejecución de un aparcamiento para 400 plazas junto a la puerta de Bisagra (principal punto de acceso al casco histórico). El Ayuntamiento creo yo que poco esperaba encontrar una solución tan integrada en el paisaje como la planteada por los arquitectos Juan Antonio Martínez Lapeña (Tarragona 1941) y Elías Torres (Ibiza 1944), y que ha recibido una gran acogida por la crítica y el público en general. No en balde, ha recibido ya numerosos premios y reconocimientos desde su creación, referentes a la integración de forma armónica de una solución tecnológica en un entorno monumental.
Las escaleras mecánicas se incrustan en la ladera del Rodadero, a modo de rasgadura o herida leve sobre el terreno, zigzagueante, como una cicatriz que con el tiempo empieza a curar con los pliegues del terreno que sobre ella la empiezan a disimular y cubrir con su vegetación.
La escalera se adapta al lugar hasta el punto de adentrarse en el terreno para pasar por debajo de la cimentación de la muralla medieval y tener así que invadirla.
Desde la lejanía, en la noche, la intervención se percibe como un relámpago que penetra hasta la roca, un efecto mágico que transforma la visión efímera del rayo en u elemento físico del proyecto, muy fácil de asimilar y mantener en la mente del visitante.
El hormigón es el material utilizado, con un tono ocre como la típica arquitectura toledana, y con un acabado de tablilla.

Los seis tramos de escaleras cubren un desnivel de 36 metros hasta llegar al Palacio de la Diputación. La visión de estos seis tramos de forma continua, hubiese provocado en el usuario una sensación de vértigo y monotonía, que se evita al disponer todos los tramos de manera interrumpida y girados uno respecto al siguiente.
Por la noche las escaleras permanecen cerradas, y el acceso es gratuito.
Sin duda, se hace totalmente recomendable sacar media hora de tu viaje a Toledo para poder hacer esta visita. Una gran oportunidad para poder recorrer una construcción de manera pasiva, simplemente dejándote llevar por las escaleras y disfrutando del paisaje, de la arquitectura, del paisaje otra vez… Y vale la pena hacer los dos recorridos, el de bajada y el de subida.


Otras visitas aconsejadas:
- Archivo Municipal de Toledo, en Plaza del Salvador (centro histórico) (1999), de Ignacio Mendaro.
- Casa, en la Plaza del Mirador de Barrio Nuevo (centro histórico) (2005), de Manuel de las Casas.
- Archivo de Castilla la Mancha, en calle Valdemarías s/n (polígono residencial) (2005), de Guillermo Vázquez Consuegra.
- Edificio para Telefónica Móviles, en calle Valdemarías s/n (polígono residencial) (2005), de Felip Pich-Aguilera y Teresa Batlle.

Toledo. Copas & nightlife

A la vez que anochece, las calles de Toledo empiezan a vaciarse de turistas. El trasiego de los caminantes y sus mapas, dejan paso a los ciudadanos del lugar y visitantes conocedores del auténtico place to be. 
Para muestra, un domingo, sobre las seis de la tarde cuando ya los madrileños emprenden su viaje de vuelta a la capital, puede ser un buen momento para hacer un alto en el camino tras tanta visita cultural.

CÍRCULO DE ARTE DE TOLEDO (Plaza San Vicente nº2)
No sin alejarnos de los templos religiosos tan abundantes en la ciudad, podemos tomar un café o un té en la antigua iglesia de San Vicente, actualmente restaurada  y convertida en espacio cultural que disfruta de una nutrida agenda de actividades expositivas y eventos nocturnos. En este templo mudéjar del siglo XIII, uno puede encontrar su momento de relax, un instante para la lectura o para una conversación entre amigos junto a una cerveza y un cigarrillo. La verdad es que aunque parezca increíble, pero sí, se puede fumar todavía en lugares como este.
Aunque en su programación se incluyen conciertos, por las tardes se puede disfrutar del silencio de sus paredes y contemplar las exposiciones que suelen haber tanto en la nave central como en la lateral. El plan puede empezar ya de buena mañana con un buen desayuno, abren a partir de la 10 am.
El mobiliario, todo hay que decirlo, es un poco incómodo. La idea de tener mesas con ruedas es buena, tratándose de una sala polivalente que hay que vaciar en el momento en el que montas un concierto, pero el enorme peso tanto de mesas como de sillas, y las medidas desproporcionadas entre ellas, las hacen totalmente desaconsejables para un espacio de este tipo. Serian idóneas más bien para exteriores.

GARCILASO CAFÉ (Calle Rojas nº5)
Adentrándonos en el casco histórico de Toledo, en dirección a la judería, podemos hacer otro alto en el Café Garcilaso, que abre las puertas todos los días a partir de las 3 pm. 
Ya lo dicen que no hay que dejarse guiar por las apariencias, puesto que posiblemente a la vista del peatón el lugar pase inadvertido, pero el interior vale la pena.
Una de las cosas por las que sorprenden los nuevos edificios en Toledo (al hablar de nuevos me refiero a edificios antiguos rehabilitados) es que si el que ha realizado la intervención ha tenido un poco de sensibilidad y a los promotores no les ha importado renunciar a algunos metros construidos, se han logrado espacios con una gran calidad visual. Dobles y triples alturas permiten al visitante conseguir una visión completa de todos los espacios que te ofrece el local nada más entrar. Este es el caso del Garcilaso, entras y decides si vas a los espacios más reservados de la parte superior, si prefieres ir directamente a la barra y tomarte algo rapidito, o si por el contrario prefieres bajar hasta la pista y sentarte en las mesas o tirarte en los cojines sobre el escenario.
La carta muy variada, desde gran cantidad de cocteles, hasta una buena copa de chocolate (bastante aconsejable), sin desmerecer los batidos y demás. La música,… con gusto. Se nota que hay detrás un trabajo para seleccionar buenos temas aunque por las tardes no hay disk-jockey.  


PÍCARO CAFÉ (Calle Nueva)
Si seguimos por el casco histórico, en dirección a la calle Comercios y Plaza del Zocodóvar, nos encontramos con el Café Pícaro, otro espacio que ha aprovechado la rehabilitación para convertir las antiguas plantas  en las que te bastaba con levantar la mano para tocar el techo, en un espacio libre en toda su altura. Es agradable la vista desde la parte más profunda de su interior donde se encadena una visión cruzada hasta la plaza de la Iglesia de San Nicolás.
Si estás atento a su programación, podrás asistir a conciertos, presentaciones, exposiciones y representaciones teatrales, que colmatan una muy activa agenda de eventos.
Nosotros hicimos de este lugar nuestro bar de primeras copas, ya que se encuentra muy cercano a otros locales de fiesta nocturna, aunque este sea unos de los que posean el toque más cool. Para el que no le importe permanecer toda la noche en el mismo lugar, éste puede ser el adecuado hasta altas horas de la madrugada.